Elegimos éste platillo porque no queríamos
irnos por los más comunes; las gorditas de chaya son un alimento no muy común, pero
es 100% tradicional, ya que aún se utilizan los recursos naturales que nos
aportan las regiones de nuestro país.
Los ingredientes principales son el maíz y una planta medicinal llamada “chay” o más comúnmente conocida como “chaya”.
Los ingredientes principales son el maíz y una planta medicinal llamada “chay” o más comúnmente conocida como “chaya”.
Esta es una planta de origen
maya que se puede usar tanto para la cocina como para la medicina naturista. Se
puede dar en cualquier sitio donde el clima no sea muy frío.
Pocos saben de su existencia, y por lo tanto, de
su alto contenido nutritivo. De haber sido tan conocida como el maíz, podría
también haber llegado a ser un gran simbolismo para México.
Aun así, fuera del país pocos saben lo que el maíz representa en la cultura
mexicana. Éste es típico de México, y hablar de él es retomar la historia unos
cuantos siglos atrás.
En
la época prehispánica, no solo era el alimento base ni el eje central de la
economía, sino que en el ciclo del maíz también se establecía el suyo. Era la
base de la gastronomía y estaba ligado desde un punto místico a la creación del
hombre. Éste era visto con respeto y admiración, pero también como un elemento
de la vida diaria.
Con
la llegada de la Conquista, el maíz en lugar de perder importancia, creció. En tiempos
precolombinos se cultivaba desde Chile hasta Canadá. En el año 1604 se inició
su cultivo en España y debido a su productividad y a su fácil adaptación al
medio, el cultivo del maíz se extendió rápidamente en la dieta popular.
Hoy
en día el maíz sigue siendo base en la alimentación. Éste producto se cultiva
en gran parte del país, de ahí se distribuye, se transforma y llega a nosotros
no solo en forma de tortilla, también en muchas otras presentaciones.
Aunque
el maíz sigue siendo parte importante de la dieta tradicional mexicana, ésta
planta está enfrentando problemas cada vez más graves, pues se ha empezado a
usar para fines no tan alimenticios, como para producir etanol. Además el hecho
de que se ha creado una preferencia por ciertas especies del mismo, en especial
el blanco y el amarillo, han hecho que las otras especies estén en riesgo de
supervivencia, ya que no se les toma en cuenta por el tamaño del grano o su
color.
Actualmente
ignoramos la importancia que éste conserva en nuestra vida diaria, y a su vez,
cómo al pasar los años, elementos hechos a base de maíz nos representan en la
gastronomía internacional.
RECETA
Para entender por qué las gorditas de
chaya pueden ser una buena opción culinaria para complementar a los platillo
típicos que ya conocemos, es necesario saber qué ingredientes contiene y cuáles
son las propiedades nutritivas de cada uno, ya que la combinación de éstos
resulta en un platillo no solo agradable al gusto, si no también muy sano.
Ingredientes:
½ kilo de hojas de chaya,
1 kilo de masa fina para tortillas,
125 gramos de manteca de cerdo,
sal al gusto,
1 paquete de hojas de plátano (aproximadamente 6 hojas),
250 gramos de pepita de calabaza tostada y molida,
6 huevos duros pelados y picados.
Salsa:
1 kilo de jitomate,
1 cebolla chica finamente picada,
1 cucharada de manteca de cerdo o de aceite de maíz,
sal al gusto.
1 kilo de masa fina para tortillas,
125 gramos de manteca de cerdo,
sal al gusto,
1 paquete de hojas de plátano (aproximadamente 6 hojas),
250 gramos de pepita de calabaza tostada y molida,
6 huevos duros pelados y picados.
Salsa:
1 kilo de jitomate,
1 cebolla chica finamente picada,
1 cucharada de manteca de cerdo o de aceite de maíz,
sal al gusto.
Proceso de Elaboración
La chaya se pasa por agua hirviendo
para suavizarla, se escurre y se pica finamente; se mezcla con la masa, la
manteca y la sal. Se amasa todo perfectamente. Las hojas de plátano se limpian
muy bien (si se cortan frescas se pasan por el fuego para que se marchiten y se
puedan manejar) y se cortan en rectángulos de aproximadamente 15 cm de ancho
por 25 cm de largo. Se van untando las hojas con la mezcla de masa, se les pone
encima una capa de pepita molida y otra de huevo picado y se envuelven poniendo
primero uno de los lados más largos hacia el centro, luego el otro y cerrando
los extremos inferiores hasta formar un paquetito rectangular. Se colocan en
una vaporera o tamalera y se cuecen de una hora a 1½ horas. Se sirven
acompañados por la salsa roja.
La Salsa: Después de hervidos los
jitomates se pelan y se muelen. La cebolla se acitrona en la manteca y se le
añade el jitomate y sal al gusto. Se sazona muy bien.
LOS INGREDIENTES Y SUS
NUTRIENTES
Chaya:
Es rica en sales de Hierro, calcio, Vitamina A, y sobre todo Vitamina C. El
cocinarla es esencial antes de consumirla para hacer inactivo el ácido
cianhídrico (se cocina al menos 20 minutos). Su color verde, por ser una
planta, se lo da la clorofila, y su sabor, que es levemente ácido, se lo da el
mismo ácido cianhídrico que le quitamos al cocinarla.
Maíz:
El maíz es rico en carbohidratos, azúcares, grasas y proteínas (Vitamina A,
Tiamina, Ácido Fólico, Vitamina C, Hierro, Magnesio, y Potasio), pero sus
nutrientes más importantes son la fibra y el almidón. Éste último le da su
color y su sabor, levemente dulce.
Manteca de Cerdo: La manteca de cerdo nos aporta más de 20
nutrientes, los más importantes son: Calcio, Vitamina A, Vitamina C y Vitamina
K.
Hojas de Plátano: Estas hojas aportan Vitamina A, Vitamina C, ácido fólico y fibra soluble principalmente., la cual es bastante buena para reducir los niveles de colesterol. Su color se lo da la clorofila al ser planta, no tiene olor perceptible, y, de tener sabor, tampoco es muy perceptible.
Hojas de Plátano: Estas hojas aportan Vitamina A, Vitamina C, ácido fólico y fibra soluble principalmente., la cual es bastante buena para reducir los niveles de colesterol. Su color se lo da la clorofila al ser planta, no tiene olor perceptible, y, de tener sabor, tampoco es muy perceptible.
Pepita de Calabaza: Estas aportan casi un 50% de minerales como
fósforo y magnesio, más de ¼ parte son de hierro y casi 1/5 de manganeso y por
supuesto tiene alto nivel e antioxidantes. También tienen alto contenido de
fibra y almidón, mismo que le da su color y sabor.
Jitomate:
Aporta licopeno, que, aparte de darle su color junto con los carotenos, es un
buen antioxidante. También es buena fuente de colesterol, inflamatorios, y
vitamina A (beta-carotenos), C, E y K.
Huevo:
El huevo nos aporta proteínas como la albumina, grasas, carbohidratos, y
vitaminas A, B (cobalamina) y C. El huevo en sí no tiene olor, pero entre sus
proteínas contiene Azufre, lo cual causa que al empezar el proceso de
descomposición, huela mal. Su color se lo da la Xantofília.
ENCUESTAS
Es muy triste que, sabiendo que el
platillo es rico en nutrientes, sea muy poco conocido en el país.
Hicimos encuestas, en las cuales las preguntas no solo se enfocaban al platillo, sino a la chaya en sí, para analizar el conocimiento de la sociedad en la que vivimos, tanto de platillos típicos de nuestro país como de las diferentes especies de plantas comestibles, en éste caso, la chaya, que crecen en el mismo.
Hicimos encuestas, en las cuales las preguntas no solo se enfocaban al platillo, sino a la chaya en sí, para analizar el conocimiento de la sociedad en la que vivimos, tanto de platillos típicos de nuestro país como de las diferentes especies de plantas comestibles, en éste caso, la chaya, que crecen en el mismo.
1.- ¿Vende/conoce la chaya?
3.- ¿Con qué frecuencia vende/compra usted?
4.- ¿Qué costo tiene? ¿Se le hace caro?
5.- ¿En qué platillos la usa / qué platillos conoce usted que tiene
chaya?
Todas estas encuestas fueron llevadas a cabo por
cada uno de los integrantes y unificadas para saber el
porcentaje total de las personas entrevistadas, tomando solo una muestra de
la población de mercados en diferentes lugares del D.F.
ANTOLOGÍA
Al hacer ésta antología de poemas y leyendas prehispánicas, abordamos los
distintos medios de expresión del lenguaje, utilizando los ingredientes de las
gorditas de chaya.
Los poemas son totalmente originales.
Hoja de plátano
Tú de color verde como la tranquilidad,
Siempre con tu cálido color,
Que cuando te quemas ardes y enciendes
Aquel color y pasión que llevas dentro,
Poco a poco tu olor invade el lugar
Eres hermosa aun cuando ardes
En el cálido fuego que te invade.
Wendy García de la Fuente
Maíz
Desde la cultura prehispánica
Nos remontamos a nuestras raíces.
En donde cada momento del día,
El lleno de sabiduría a cada uno de nuestros paladares.
Con felicidad, conmoción y orgullo,
Carga la cultura de un cuerpo entero;
Y con su lenguaje corporal,
Da llamado a sus consejos,
Que solo escucha,
A su semejanza.
Hasta el hombre más inofensivo
Lo ve como el origen de nuestra historia
Pues al escuchar su crujir en la boca
Es como la melodía que emerge de los cenotes.
Como la base de nuestro alimento,
Proviene de los amplios esplendores del campo.
Aquel caracterizado como el mismo oro
Llama a los pájaros para que le den su compañía.
Ana Laura Hernández Picazo.
El maíz
Nosotros escogimos como tema base el maíz, ósea que nuestro platillo está
basado en él. Escogí un libro llamado “HISPANOAMERICA EN SU LITERATURA” de
Guillermo Díaz. Este libro trata sobre la evolución de la literatura a lo largo
del tiempo en Hispanoamérica. Leyendo acerca del renacentismo encontré un
capitulo llamado “EN EL PRINCIPIO FUE EL MAIZ”.
Este capítulo básicamente se trata de cómo Cristóbal Colón percibe a las
personas de este “Nuevo continente”. Nos los describe como hombres perfectos,
presenta con tanta hermosura las construcciones, las pirámides, etc.
Cuando Hernán Cortes llega a la península de Yucatán; Chichen Itzá, se
dan cuenta que las ciudades han sido abandonadas. Según historiadores esto
se debe a que un cambio climatológico hiso infructuoso el cultivo del
maíz.
Esta raza y esta cultura están vinculadas a la mazorca rubia contra la
larga y ancha hoja del maíz.
Según el Popol Vop (libro mágico que explica la creación del planeta)
Tepeu y Gucumatz (progenitores llamados el cielo) por medio de Calcuhá huracán,
chipi Calcuha y Raxa Calcuha decidieron crear un mundo. Primero se removieron
las aguas y de ellos surgió la Tierra (montañas y valles). A continuación
fueron creados los animales que caminan en cuatro patas, los pájaros y aves
mayores. A ellos, los progenitores les pidieron que alabasen a sus creadores.
Pero solo sabían graznar y cacarear, y los condenaron a comer en los barrancos
y bosques y a ser triturados.
Entonces intentaron hacer un hombre de tierra y lodo, pero se caía, no
tenía fuerza. Entonces los progenitores acordaron crear uno de madera.
Pero los muñecos de palo no tenían alma, andaban a gatas y no sabían
adorar a Dios, entonces para castigarlos los convirtieron en monos, por eso los
monos se parecen a los hombres. Finalmente los progenitores convocaron a varios
animales, fue así que el gato montés, el coyote, la cotorra y el cuervo
trajeron mazorcas de maíz, blancas y amarillas, y esta comida fue su sangre, de
este se hizo la carne del humano, afirma sonoramente el Popol Vub.
Elías Castillo Velázquez
Cebolla
Oh cebolla, a todos haces llorar
con tu hermoso palpitar.
Tu color de perla,
como también el de una vela.
Tu acides te destaca,
y dejas atrás a las papas.
Y de seguro del mal olor
no te zafas.
Del jitomate y del chile te agarras
para no perder la hazaña.
Y en los platillos te apartan,
al no querer armarla.
Gracias a ti, cebolla,
un condimento especial,
nos has dado ese sabor
tan especial.
Elías Castillo Velázquez
La Leyenda De La Chaya
Su origen viene de aborígenes diaguitas. Cada año
las tribus agradecían a Pachamana (la Madre Tierra, a la que también se le
llamaba Allpa Huama) las bondades recibidas y la fructífera cosecha,
principalmente del algarrobo, el árbol más importante de la economía y
tradición diaguita.
En esta tribu vivía una joven llamada Challai que
era tan hermosa que los diaguitas creían que era un homenaje vivo a la madre
tierra.
Challai (Chaya) se enamoró de un joven rubio colono
que pasaba por esos parajes, junto a su familia. Ella se enamoró de Pujillay,
una especie de semi-dios. Su amor nunca se concretó, fuera por miedo no ser
aceptada por la familia de él o por no ser correspondida.
Chaya, desengañada huyó a las montañas y toda su
tribu salió a buscarla. Se dice que cuando la vieron en una quebrada, Challai
se convirtió en una nube y ascendió a los cerros.
Pero la leyenda va más allá y dice que cada febrero
vuelve convertida en rocío para endulzar las flores del cardón como una lagrima
derramada por su amor perdido.
Puillay, con su corazón partido se emborracha y cae
en un fuego donde muere.
Esta leyenda da en nombre de la Chaya, de su inicio
hasta su entierro.
Carmen Yolotlpatli Piña Pinelo
Poema Al Maíz
Señor saco verde; al sonreír, con dentadura amarilla,
los secretos de nuestros antepasados se revela.
Señor de porte erguido: más alto que cualquier hombre,
Menos pesado que un recién nacido.
Señor de sonrisa amarillenta; susurra con su sabor la historia
de este país.
Señor de campos mexicanos; el hombre usa su nobleza en actos
contrarios a su naturaleza, más el sigue existiendo para recordarnos
de dónde venimos.
Señor de saco verde; el Maíz.
Ania Pérez Vallejo
Cuentan que antes de la llegada de Quetzalcóatl,
los aztecas sólo comían raíces y animales que cazaban.
No tenían maíz, pues este cereal tan alimenticio
para ellos, estaba escondido detrás de las montañas.
Los antiguos dioses intentaron separar las montañas
con su colosal fuerza pero no lo lograron.
Los aztecas fueron a plantearle este problema a
Quetzalcóatl.
-Yo se los traeré- les respondió el dios.
Quetzalcóatl, el poderoso dios, no se esforzó en
vano en separar las montañas con su fuerza, sino que empleó su astucia.
Se transformó en una hormiga negra y acompañado de
una hormiga roja, marchó a las montañas.
El camino estuvo lleno de dificultades, pero
Quetzalcóatl las superó, pensando solamente en su pueblo y sus necesidades de
alimentación. Hizo grandes esfuerzos y no se dio por vencido ante el cansancio
y las dificultades.
Quetzalcóatl llegó hasta donde estaba el maíz, y
como estaba trasformado en hormiga, tomó un grano maduro entre sus mandíbulas y
emprendió el regreso. Al llegar entregó el prometido grano de maíz a los
hambrientos indígenas.
Los aztecas plantaron la semilla. Obtuvieron así el
maíz que desde entonces sembraron y cosecharon.
El preciado grano, aumentó sus riquezas, y se
volvieron más fuertes, construyeron ciudades, palacios, templos...Y desde
entonces vivieron felices.
Y a partir de ese momento, los aztecas veneraron al
generoso Quetzalcóatl, el dios amigo de los hombres, el dios que les trajo el
maíz.
Diego Alonso Navarro







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